n un escenario económico nacional atravesado por la caída del consumo, el cierre de empresas y la pérdida sostenida de puestos de trabajo, el flamante ministro de Producción y Ambiente, Francisco Devita, comenzó a delinear los principales ejes de su gestión al frente de la cartera. En sus primeras definiciones públicas tras asumir, el funcionario analizó el contexto actual y planteó las prioridades para sostener la actividad productiva y el empleo en Tierra del Fuego.
Devita advirtió que la coyuntura nacional condiciona de manera directa a las economías regionales y al entramado productivo fueguino. En ese sentido, sostuvo que “estamos atravesando un contexto nacional muy complicado, con una política económica que combina apertura indiscriminada de importaciones, presión tributaria y una fuerte contracción del consumo interno”, y precisó que ese escenario ya se refleja en indicadores preocupantes. Según detalló, “hoy tenemos más de 21.000 empresas cerradas y alrededor de 270.000 puestos de trabajo perdidos en todo el país”, lo que impacta de lleno en las provincias.
Frente a ese panorama, el ministro señaló que uno de los principales desafíos de la gestión es evitar una mayor destrucción de empleo. Al respecto, afirmó que “el mayor desafío que tenemos hoy es frenar la baja de los puestos de trabajo y sostener la actividad productiva”, y remarcó que el Estado provincial no puede limitarse a describir la crisis. “No quiero que tengamos excusas ni que le echemos la culpa a nadie; vamos a contar lo que sucede, pero también vamos a ponerle todo para desarrollar lo máximo posible la producción”, aseguró.
En esa línea, Devita planteó que el Ministerio de Producción debe cumplir un rol activo como facilitador del desarrollo económico. Según explicó, “el Ministerio de Producción tiene que ser el que posibilite el desarrollo de toda la actividad comercial, productiva y de servicios”, y consideró central revisar los procedimientos administrativos que hoy enfrentan las empresas. “Vamos a listar todos los trámites que le pedimos al sector privado para disminuirlos, estandarizarlos y hacerlos más eficientes”, indicó, al subrayar la necesidad de reducir costos y tiempos.
El ministro también puso el foco en la modernización de los sistemas de gestión y control vinculados a la industria. En ese sentido, sostuvo que “no podemos seguir trabajando con sistemas tan viejos”, y explicó que se avanza en la actualización de los mecanismos de control, acreditación de origen e inspecciones. Según señaló, el objetivo es “mejorar la trazabilidad, agilizar los procesos y darle mayor previsibilidad al sector productivo”.
Otro de los ejes centrales de la gestión es la diversificación de la matriz productiva y el agregado de valor. Al respecto, Devita afirmó que “tenemos que dejar de exportar materia prima para empezar a exportar productos”, y remarcó que Tierra del Fuego cuenta con capacidades técnicas y recursos humanos para avanzar en ese camino. “El desafío es dar pasos concretos para que ese potencial se convierta en realidad”, señaló, al destacar la necesidad de políticas públicas que acompañen la inversión privada.
Como ejemplo de ese proceso, el ministro destacó el trabajo que se viene desarrollando en el sector de pesca y acuicultura. Según explicó, “se creó el Centro de Estudios y Capacitación para la Formación Marítima y Acuícola”, y precisó que “se invirtieron 325 millones de pesos en infraestructura y más de 80 millones en equipamiento para investigación”. A su entender, estas inversiones permiten “profesionalizar la actividad, generar conocimiento y agregar valor a la producción”.
Devita también mencionó experiencias vinculadas a la economía circular y a la diversificación productiva. En ese marco, señaló que “hay empresas radicadas en Río Grande que, con inversiones importantes, lograron exportar a mercados como Estados Unidos y Rusia”, y destacó que se trata de modelos que “generan empleo fueguino, sustituyen importaciones y diversifican la matriz productiva”.
En relación con las pequeñas y medianas empresas, el ministro remarcó la necesidad de acompañarlas con herramientas concretas. Al respecto, afirmó que “hay muchas empresas con potencial exportador que necesitan capacitación, asistencia técnica y acompañamiento”, y subrayó que el Estado debe cumplir un rol activo para facilitar el acceso a esos instrumentos y mejorar la competitividad del sector.
Otro de los puntos destacados fue el valor estratégico de las marcas territoriales. Según sostuvo, “la marca Tierra del Fuego y la marca Ushuaia tienen una potencia enorme que todavía no estamos aprovechando”, y consideró que fortalecer esos sellos puede ser clave para posicionar productos y servicios fueguinos en mercados nacionales e internacionales, tanto en el ámbito industrial como turístico.
En materia ambiental, Devita señaló que el desarrollo productivo debe ser compatible con la sostenibilidad. En ese sentido, explicó que “no tenemos una estructura productiva altamente contaminante”, pero advirtió que es necesario “trabajar de manera integrada para que el crecimiento sea sostenible”, incorporando criterios ambientales, planificación de largo plazo y educación.
Finalmente, el nuevo Ministro de Producción y Ambiente, afirmó que la gestión estará basada en la presencia territorial y el diálogo permanente con los distintos sectores. “Tenemos que ser un Estado eficiente, cercano y presente”, sostuvo, y concluyó que “es momento de ponerle absolutamente todo para sostener el empleo, dinamizar el consumo y acompañar al sector productivo en un contexto muy difícil”.